OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
Angel Alonso Arroba es analista político y encargado de Relaciones Exteriores para América Latina del
Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)
, organismo multilateral fundado en 1961 que reúne a los países más industrializados de economía de mercado. Compuesta por 30 Estados miembros, el objetivo de la organización consiste en coordinar las políticas económicas y sociales de sus miembros para contribuir con la expansión económica, ya sea de los países que la componen, como de los países que se encuentran en vías de desarrollo.
En este sentido, el analista político y encargado de Relaciones Exteriores para América Latina de la OCDE se refirió a la ayuda oficial al desarrollo de los países miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (DAC) y a las actividades que realiza la OCDE en América Latina.

¿Cree que la ayuda oficial al desarrollo de los 22 países miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (DAC) aumentará este año para América Latina?
Los datos del Comité de Ayuda al Desarrollo para el 2007, que se hicieron públicos el pasado mes de abril, arrojaron un balance poco alentador, ya que el total de la ayuda de los 22 países miembros retrocedió un 8.4% en términos reales respecto a 2006. Esta caída no nos sorprendió ya que la ayuda oficial al desarrollo de los miembros del DAC había crecido excepcionalmente durante los dos años anteriores, en buena parte debido a las operaciones de cancelación de deuda para Irak y Nigeria. En cualquier caso, la OCDE ha hecho un llamamiento a los países del DAC para cumplir sus compromisos de aquí al 2010, lo que irremediablemente pasa por un aumento de la cooperación bilateral en el corto y medio plazo. No obstante, tenemos que recordar que los compromisos de Gleneagles y de la Cumbre del Milenio+5 del año 2005 han puesto un acento muy especial en África, lo cual no juega a favor de la cooperación hacia América Latina. Dicho esto, países como España, que fue el donante bilateral que más aumentó su ayuda en 2007, tienen una especial relación con la región, lo cual contribuye a la esperanza de que se mantenga un nivel aceptable de ayuda para América Latina.


¿En qué situación se encuentra el cumplimiento y el seguimiento del compromiso de destinar 0.7 del PBI a la cooperación?
Algunos países como España están haciendo un progreso importante, con el objetivo de alcanzar el 0.7 en 2012, al igual que Irlanda, Austria o Bélgica, que también se han puesto objetivos concretos. Pero lo cierto es que la ayuda no está creciendo al ritmo que debería. Sólo Holanda, Luxemburgo, Suecia, Noruega y Dinamarca han alcanzado ya el 0.7%. Obviamente lo que necesitamos es que los grandes donantes, con Estados Unidos a la cabeza, pongan manos a la obra.


¿Cree que se van a alcanzar las metas del milenio?
A título personal, tiendo a ser optimista por naturaleza, y quiero creer que desde la sociedad civil y los foros internacionales vamos a impulsar los Objetivos del Milenio lo suficiente en términos de visibilidad y de presión a los actores políticos como para avanzar en su cumplimiento. Creo que el próximo mes de septiembre vivimos una oportunidad clave para relanzar los Objetivos con la celebración del Foro de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda en Accra y, en particular, con la reunión de líderes mundiales en Nueva York, en pleno ecuador de la agenda trazada de cara al 2015. También en diciembre, cuando se revise en Doha la aplicación del Consenso de Monterrey. Nos toca ser críticos y reconocer que hay que mejorar y mucho si queremos alcanzar los Objetivos del Milenio. Pero sobretodo creo que durante los próximos meses tenemos la oportunidad de hacer un balance sobre lo que se ha hecho y sobre lo que se ha dejado de hacer, reconociendo que todavía tenemos siete años por delante y que hay que redoblar los esfuerzos.

¿Cuáles son los potenciales o atractivos actuales de una región como América Latina?
América Latina es una de las principales regiones emergentes del planeta, y en tiempos de turbulencia económica y financiera como los que estamos viviendo vemos cómo América Latina es cada vez más inmune a los problemas de la economía estadounidense debido a su paulatina diversificación comercial y financiera hacia los mercados europeos y asiáticos. No existe el decoupling, y ciertamente las economías regionales están sintiendo la desaceleración económica estadounidense y mundial, pero es innegable que los inversores cada vez miran con más respeto a la región por el avance que se ha producido en la gestión macroeconómica y la creciente solidez institucional, refrendada tras el apretado calendario electoral del año 2006. Sin ir más lejos, entidades de rating como Fitch y Standard & Poor’s han revisado al alza el grado de inversión y la calificación de la deuda soberana de Brasil y Perú en los últimos meses, lo que debería en parte ayudar a paliar la inminente contracción de la inversión extranjera que indudablemente motiva la crisis de liquidez en el sistema financiero internacional. No obstante, el desafío es que el crecimiento y la mejora en los indicadores macroeconómicos tenga un reflejo en el día a día de los ciudadanos: reducción de la pobreza y de la desigualdad, mejores servicios y bienes públicos, consolidación del estado de derecho y las libertades civiles, entre otros. Aquí radica el principal desafío: la economía no sirve de nada si no contribuye a mejorar las condiciones de vida de la sociedad.

¿En qué consiste el programa regional para América Latina de la OCDE?
La OCDE no tiene como tal un programa regional para América Latina, pero si un conjunto de actividades en aumento sobre y para la región. La Organización aspira en posicionarse como el referente mundial en el análisis de las tendencias, desafíos y oportunidades que plantea la globalización, y como tal está haciendo un esfuerzo creciente de estudio y diálogo con las regiones emergentes, cuyo peso en la economía y políticas mundiales va en aumento, como América Latina. El único miembro latinoamericano de la Organización es México, aunque Chile está actualmente negociando su adhesión y también se ha aprobado recientemente un programa de cooperación reforzada con Brasil, país que participa ya como observador en varios comités sectoriales. Esto redunda en un aumento en el número de análisis y estudios sobre estos países, pero también sobre América Latina en general. Por ejemplo, hemos publicado informes regionales sobre competencia, comercio y fiscalidad durante los últimos años que incluyen a la Argentina. Otro de nuestros informes más conocido, PISA, que evalúa el rendimiento de los estudiantes de secundaria en más de 50 países, también incluye a la Argentina. En cualquier caso, el trabajo de la Organización sobre América Latina se ha reforzado mucho recientemente desde el Centro de Desarrollo de la OCDE con la publicación del primer informe Perspectivas Económicas de América Latina (Latin American Economic Outlook). El informe, que tendrá periodicidad anual, analiza los principales retos y oportunidades para el desarrollo de la región. Estaremos presentando el segundo informe, centrado en la cuestión fiscal, el próximo 28 de octubre, en la Cumbre Iberoamericana de San Salvador.

¿Argentina contribuye en el trabajo de la OCDE?
Argentina no es un país miembro de la OCDE, ni tampoco del Centro de Desarrollo, en el que sí están presente las economías de países no-OCDE. No obstante, participa en algunos de los grupos de trabajo y foros organizados por la OCDE, donde se discuten prácticas sectoriales y eventualmente se pueden llegar a impulsar acuerdos y convenciones. Por supuesto, las agencias del gobierno colaboran con los investigadores de la Organización cada vez que se realiza un análisis o estudio, normalmente solicitado por el propio país. Precisamente a principios de julio la OCDE exhortó al gobierno a argentino en un informe a reforzar la lucha y sanción contra las empresas culpables de actos de corrupción de agentes públicos extranjeros.

¿De qué manera la sociedad civil de la región puede colaborar a mejorar los mecanismos de cooperación?
De muchas formas. La Cooperación Internacional habla cada vez más de la necesidad de apropiación y definición de las políticas de desarrollo por parte de los propios países receptores. De hecho en Accra se va a discutir largo y tendido sobre el concepto de “ownership”, recogido en la Declaración de París pero todavía ambiguo en su definición, concreción y alcance. Es importante resaltar que esa apropiación va más allá de los propios gobiernos, y que las organizaciones de la sociedad civil son fundamentales para ayudar a definir prioridades de la ayuda y contribuir incluso en la evaluación de su impacto. Las organizaciones de la sociedad civil de países receptores, como Argentina, están sin lugar a dudas especialmente próximas a la realidad de la población, a sus necesidades y frustraciones. Pueden y deben contribuir a mejorar la cooperación ayudando a definir objetivos y también colaborando a que la cooperación llegue a aquellos sectores y grupos de población que más la necesitan, es decir como transmisores y ejecutores.

¿En qué consiste el Global Forum on Development?
El Global Forum es una iniciativa lanzada en el año 2006 por el Centro de Desarrollo de la OCDE y el Directorio de Cooperación para el Desarrollo para impulsar el diálogo entre los países miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) y los países no miembros, así como otros actores con una papel creciente en las políticas de desarrollo, como el sector privado, las fundaciones o las ONGs. El foro proporciona un vehículo para la discusión y la reflexión conjunta, y ayuda a situar en la agenda del CAD temas que preocupan a los países receptores de la ayuda, no sólo a sus gobiernos, sino también a la sociedad civil. Durante su primer año de existencia, el Global Forum ahondó en el análisis y comprensión del sistema internacional de financiación de la cooperación, o como dicen algunos colegas del Centro de Desarrollo, el “no sistema”. Este año, precisamente hemos profundizado en la discusión sobre el concepto de “ownership”, y qué significa en la práctica. Por ejemplo, celebramos una interesante sesión sobre el papel de la investigación local en el reforzamiento de esa apropiación: hablamos de crear capacidad, pero la realidad es que sólo el 6% del apenas 1% que la cooperación internacional destina a investigación sobre desarrollo se destina a centros y think tanks en países receptores. Es en relación a estos déficits que contribuimos a que los donantes se replanteen sus prioridades y consideren cómo maximizar la eficiencia de la ayuda.